La casa la adquirimos en 1998. Se encuentra en el centro del barrio de Caborredondo, en un prado de 1000 m2. La construcción original constaba de una vivienda con una explotación ganadera anexa. Aprovechando el pajar, hemos construidos dos apartamentos, respetando la estructura anterior. Por fuera la construcción es rústica: las paredes miden 60 cm de grosor y son de mampostería, con esquinas de sillería. La carpintería es de iroko. Tal vez lo más bonito sean las dos galerías que iluminan la vivienda. En cambio, por dentro la decoración es más moderna, informal. Hemos buscado una simbiosis de lo tradicional y lo actual. Cada apartamento consta de un salón-cocina de unos 35 m2, con chimenea. Y de dos dormitorios: con cama de doble uno y otro con dos camas individuales. Los techos son de madera y abuhardillados.
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